La historia de Sevilla y de su Feria de Abril está repleta de episodios insólitos en los que la devoción popular y las tradiciones de la ciudad se han entrelazado de forma singular. Uno de los pasajes más desconocidos y emotivos tuvo lugar en la primavera de 1965, cuando una de las imágenes más sobrecogedoras de la imaginería procesional hispalense presidió un altar improvisado dentro del propio recinto del Real.
Se trata del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, la venerada talla de Juan de Mesa y titular de la Hermandad de los Estudiantes, que fue traslada a la caseta permanente del Real Círculo de Labradores y Propietarios de Sevilla en el antiguo recinto de la Feria en el Prado de San Sebastián.
Un templo provisional bajo las lonas de la Feria
Aquel acontecimiento extraordinario se produjo en el marco de las memorables Santas Misiones de 1965, una gran misión evangélica organizada por la Archidiócesis de Sevilla que movilizó a prácticamente todas las hermandades de la ciudad, llevando sus imágenes a barrios lejanos, parroquias periféricas y recintos especiales.
En el caso de la Hermandad de los Estudiantes, la corporación universitaria se encontraba entonces en pleno proceso de transición organizativa. Mientras se preparaba el traslado definitivo de la hermandad desde su sede histórica en la Iglesia de la Anunciación hacia la nueva Capilla de la Universidad de Sevilla en la calle San Fernando (antigua Real Fábrica de Tabacos), la caseta fija del Real Círculo de Labradores en el Prado fue habilitada como centro misional y capilla provisional.
Una estampa histórica e irrepetible
La estampa que dejó aquel 1965 es única en los anales de la ciudad: la majestuosa y sobria silueta del crucificado de Juan de Mesa erigida sobre un altar con dosel de terciopelo, velones y jarras de flores, recortada sobre el fondo inconfundible de las lonas blanquirrojas de la caseta.
Fieles y vecinos acudieron durante aquellos días a celebrar cultos y orar ante la imagen en un escenario tan poco habitual como el corazón del reciento ferial, ofreciendo una de las imágenes más chocantes y poéticas del siglo XX sevillano.
El traslado a la Universidad en 1966
Apenas un año después de esta vivencia en el Prado de San Sebastián, en 1966, se consumó el traslado definitivo de la Hermandad de los Estudiantes y sus imágenes a la capilla universitaria de la calle San Fernando, donde permanece desde entonces vinculada al corazón de la Universidad de Sevilla.
Desde ÁTICA nos apasiona recuperar y poner en valor estos episodios donde el Real de la Feria ha sido escenario vivo de la historia social, cultural y humana de Sevilla.
← Volver al Blog